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Cosas de grandes

Mamá me llevó a comprar ropa aunque yo no quería. Eso es otro poder que tienen las mamás. A Fede le tocó la semana pasada. Me gusta tener ropa nueva pero damos muchas vueltas y empezamos a ver y a probarme trajes porque es el casamiento de Lalo mi tío y vamos primero a un lugar y yo sé que vamos a volver ahí, mamá sabe que vamos a volver, el señor que nos atiende también lo sabe, la paloma por la cara de sospechar lo sabe, pero mamá promete que va a volver que estamos viendo solamente pero yo vi y me probé y nos vamos y así una y otra y otra y otra y otra vez como mil años caminamos para volver al principio y llevarnos el traje que me probé. A veces me dicen que no me meta o que no escuche porque son cosas de grandes. Bueno buscar trajes y caminar mucho para volver al principio es cosa de grandes parece. Creo que hay cosas de chicos pero no las podemos decir alto porque las cosas de grandes son así, más grandes y mientras más grande más importante, qué sé yo. Una vez fui a la casa de Mati y la mamá no lo dejó entrar a Fede porque no lo conocía, las cosas de chicos tendrían que estar escritas en un libro, para cuando no lo dejen jugar, uno saca el libro y muestra y dice -Mire acá dice que puedo jugar, es cosa de chicos, no lo va a entender-. Cuando íbamos como por el lugar quinientos pasamos por una juguetería y no había juguetes, había mochilas, cuadernos y reglas. Me puse un poco triste. Y si las cosas de chicos estuvieran en un libro podría haber entrado y decirle al señor que atiende -Mire acá dice que si es una juguetería no puede poner cosas de la escuela, si puede vender lápices de colores y plastilinas pero reglas no, son cosas de chicos, no lo va a entender-. Si las cosas de chicos estuvieran en un libro podría decirle a mamá -Mirá acá dice que no más de tres lugares donde venden ropa por mes, son cosas de chicos no lo vas a entender-.