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El fin del mundo

A mí y a Fede nos cortaron el cable y a la compu no nos dejan jugar. El mundo es más lento ahora y nos aburrimos. Vamos a fabricar un libro y lo vamos a vender para juntar la plata para poner el cable otra vez. Vamos a fabricar un libro de magia, yo le voy a hacer los dibujos y Fede va escribir las palabras que hacen la magia. Lo que ganemos es la mitad para cada uno. Fede no sabe jugar ni a la pelota ni a las carreras, y no salta muy alto y en la bici se cae pero sabe leer de corrido. Si le hubieran dado un superpoder sería uno que no sirve, como preparar puchero con el pensamiento. Igual Fede es bueno y yo lo defiendo. A él le gusta Camila, ella va a tercero. Fede dice que nunca va a poder darle la mano porque va a un grado más grande, yo no sé la verdad. Fede me habla de Camila y es un pesado no sé qué le ve, todo el tiempo se ríe y casi nunca sale a jugar porque va a danza. Fede dice que cuando la ve bailar es como que hace magia con el cuerpo y no puede dejar de mirarla. Una vez juntó la plata de la merienda de dos semanas y le compró un libro usado a la abuela y se lo regaló a Camila. Yo le pegué primero, se lo merecía porque con esa plata ahora nos podíamos comprar el cable, pero después le pedí perdón. Para mí que tanto libro le hace mal, él no tiene la culpa de no saber jugar a la pelota pobre, pero Fede es bueno y yo lo defiendo.

Fede la quiere en silencio, nunca vi a alguien querer en silencio, siempre que el vecino se enamora y tiene novia regala flores, y le dice te amo y le da la mano y se termina casando. Fede la mira en los recreos y está callado. No sé cómo hace, por eso le dije que escribiera la magia, él hace cosas que los otros no pueden, como leer de corrido.

El libro está a medio terminar, nos faltan trucos de revivición de perros muertos y de monedas de un peso infinitas. El cable ya lo pusieron de vuelta, pero si el libro se vende yo me compro lápices nuevos y Fede libros, para Camila seguro.