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La niña que se parece a las flores

Sus pies eran tapados por el agua, la misma acción que se utiliza para acurrucar era realizada por el mar. Se quedó ahí siendo tapada y destapada. Se preguntó si la espuma tenía peso, si se empacaba en bolsa o si salía por un surtidor. Imaginó a un montón de obreros armando el mundo y toda la sección que se dedica a los mares abriendo bolsas con un cuchillo y dejando que toda la espuma cayera en el mar y se desparrame.

Era extenso lo que había enfrente de ella y no le alcanzaba el tacto que cabe en un cuerpo para sentirlo.

Hizo silencio con la voz y con la mente.

La piedra se moldeaba, los barcos se hundieron y todos los cielos posibles se metieron adentro. En silencio.

Ahí estuvo un rato sintiendo frio y mojada. Así que se abrazó para fabricar un fuego, una colcha.

Un nudo de músculos y sangre a la orilla del mar.