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Luser

Fede perdió un diente. Nadie nos enseña a perder, yo ya he perdido varias veces y varias cosas, pero creo que no me había dado cuenta hasta que Fede me preguntó como hacía para perder y no ponerme triste. Yo perdí un lápiz morado sin usar, un soldadito con el piecito doblado, un billete de diez pesos que es como muchos chicles que te pueden empachar, perdí un gato, perdí una polera que menos mal que la perdí porque me picaba, una vez me perdí aunque yo no me había dado cuenta que estaba perdido, es más nunca sé muy bien cuando estoy encontrado y cuando estoy perdido, y mi mamá me encontró, ella lloraba yo no entendía nada, una vez perdí un partido pero yo no era el arquero así que no me importó, debe ser feo ir por la vida siendo un arquero y que tener que atajar goles y culpas, qué sé yo. Fede está mal se le nota en la cara, llora muy poco Fede, es más de perderse con los ojos en la nada y en silencio cuando está triste. Yo le dije que no se ponga triste y le pegué en la nariz, le dolió porque salió un poco de sangre, le dije que el ratón Perez lo iba a visitar, él me contestó que su risa con los dientes completos cuesta más que dos pesos. Y tiene razón pero las cosas se pierden y a veces ni una mamá las puede encontrar.