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Narrador Omnisciente

La omnisciencia es una cualidad divina, no humana, de ahí a que muchos llaman a este tipo de narrador, el narrador dios.

Este, llamémoslo microdios, crea un microcosmo y tiene la capacidad de analizar la totalidad de dicha creación y de sus criaturas.

Desde afuera del relato, narra cuanto sucede dentro. No está limitado por el tiempo ni por el espacio, capta o planea lo sucesivo, lo simultáneo, como también lo grandioso y lo minúsculo, las causas y las consecuencias, lo que se cumple por ley y por azar.

Otro rasgo del narrador omnisciente es la posibilidad de contar, lo que cada uno de los personajes o todos a la vez sienten, piensan, quieren o necesitan, y hacen.

También puede referir a sucesos que nadie más presenció. Selecciona libremente y deliberadamente, según las necesidades de la historia.

Otras características del Narrador Omnisciente

Los Omniscientes no son ajenos a nada que transcurra dentro del relato, incluso saben de las pesadillas, delirios, experiencias olvidadas de la más primera infancia, tendencias hereditarias, instintos oscuros, explicaciones que no se dicen, sueños que se olvidan al despertar.

Es común, sobre todo en los dramas que los personajes crean en una mentira, de hecho esa mentira es el motor de su mundo cuando el relato comienza, aunque ese es un tema que trataremos en un artículo aparte. Pero retomando, los personajes a veces se mienten así mismos, por negación o por no auto-conocerse lo suficiente.

En este último caso, el narrador omnisciente sí conoce la verdad, puesto que conoce todo en profundidad, pero ha tomado la decisión narrativa de no mostrarlo, al menos no desde el comienzo, para conservar el conflicto hasta el desenlace.

¿Los Narradores Omniscientes deben ser Objetivos?

A veces el narrador decide comentar su opinión sobre los hechos que relata. Este era un recurso más utilizado en el pasado, donde el Microdios que narraba, además del orden, el punto de vista, la distancia y la forma en que se cuenta la historia, imponía una manera (su manera) de interpretar el texto.

Actualmente es aconsejable hacer esto con mucho cuidado, porque el texto puede volverse monótono debido a la prevalencia de una sola voz hegemónica, y además perder la esencia de la función poética que tiene toda verdadera literatura, cayendo o arribando más hacia un texto persuasivo, que más tiene que ver con la propaganda.

Como decía Longino: “el arte busca el éxtasis, no la persuasión”. Y aunque cualquier definición es relativa, esa es la que más se acerca a lo que pensamos en este blog.

Las posibilidades Plurales de un Narrador Omnisciente

Actualmente (al menos en muchos casos), quien utiliza un narrador omnisciente puede brindar al lector una pluralidad opiniones. Y en este punto se abren algunas posibilidades:

Si quieres que tu obra interpele con el lector y no sea simplemente lineal, utilizar la tercera persona permite evocar a personajes que piensan diferente (e incluso ser totalmente antagónicos), y dejarlos hablar, actuar, pensar. Logrando así diversas interpretaciones, donde más de una opinión es válida.

Un autor que se me viene a la cabeza, y estoy leyendo su novela “2666” en este momento, es Roberto Bolaño. En esta novela muestra este recurso de una forma muy clara.

El narrador va mutando incluso hasta en la sintaxis según el contexto (la novela sucede en muchos lugares que de alguna manera se relacionan), y según los personajes que aparecen.

Particularmente en esta novela, el narrador, hablando mal y pronto, es un gran escenógrafo que de vez en cuando deja pasar, como a través de un velo, los ruidos y voces de una ciudad oscura, donde los asesinatos de mujeres son el pan de cada día. Más que recomendada para ver un buen ejemplo y además morirse de la intriga y el suspenso, la risa y la tristeza, la furia y la impotencia.

¿Te ha quedado alguna duda o deseas que nos explayemos mejor en algún punto? Coméntalo abajo.